La revocatoria del mandato es un derecho político por medio del cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernador o alcalde. Como mecanismo de participación ciudadana, su naturaleza democrática no puede ser desconocida; como herramienta de presión política, su eficacia es vital.
Para solicitar la revocatoria del mandato se requiere que un grupo de ciudadanos, en número no inferior al 40% de los votos que obtuvo el gobernante respectivo, solicite ante la Registraduría que convoque a votaciones. Superado el primer paso, se necesita que por lo menos el 60% de los votantes hayan aprobado la revocatoria del mandato y que el número de sufragantes no sea inferior al 60% de las personas que participaron en las elecciones que eligieron al mandatario.
Para El Espectador (en un editorial del 4 de diciembre, fecha en la que por primera vez se planteó la propuesta)
"el sustento para plantear la revocatoria es meramente político: no corresponde a lo que la ley exige —esto es, incumplimiento del programa de gobierno—, sino a la percepción de que ha sido una mala administración". Sin embargo, olvidó el periódico capitalino que el Art. 65 de la ley 134 da como razón valida la
"insatisfacción general de la ciudadanía".
Si la mayoría de los bogotanos consideran que el gobierno de Gustavo Petro ha sido caótico, improvisado y, en general, malo; calificar como "inconveniente" la posibilidad de revocar su mandato es absurdo.
Decir que no es el tiempo justo, que sería peor el caos en la ciudad, y afirmar que el uso de un mecanismo de participación ciudadana es una revancha política en contra del Alcalde, es simplificar la propuesta de revocatoria y caricaturizarla.
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Para Simón Gaviria, Jefe del Partido Liberal,
"la revocatoria generaría una gran inestabilidad". Para Clara López (del Polo)
“hay que darle tiempo al tiempo (a Petro) porque la ciudad no necesita más traumatismos”. Y para el Partido de la U, aunque les
"preocupa mucho la situación de la ciudad" y creen que
"este gobierno improvisa y no está haciéndolo bien", se debe respetar
"la decisión democrática de quienes le eligieron por cuenta de nuestras propias divisiones en las elecciones de 2011".
Las razones expuestas por los principales fuerzas políticas del país, en contra de la revocatoria del mandato, se pueden reducir en dos puntos: 1, la inestabilidad que se podría generar y 2, el "respeto a las decisiones democráticas". Ambos, argumentos inválidos que pretenden desconocer el legítimo derecho de la ciudadanía en general.
Inestabilidad
Aunque lo ideal sería que un gobernante terminara su mandato cumpliendo en su totalidad con el tiempo para el cual fue elegido, no se debe desconocer que, en más de un caso y por múltiples razones, la realidad no lo permite. Aún así, en esas ciudades o departamentos en los cuales en el mismo cuatrenio ha habido más de un alcalde o gobernador, esta circunstancia no implicaba que el municipio o la región fuera víctima de una hecatombe.
Sí, sin duda un cambio de gobierno generaría inestabilidad. Sin embargo, esta razón no es suficiente para descartar, de plano, que un nuevo Alcalde asuma la dirección de la ciudad. O, con el fin de conservar la "estabilidad institucional" ¿Se dejarían de sancionar y destituir a un gobernante? No, ¿cierto? La aparente inestabilidad (que no duraría más que unos meses de empalme) es una consecuencia que se justifica teniendo en cuenta que se evitaría la continuidad de, lo que algunos consideran, una pésima administración.
Democracia y elecciones
Gustavo Petro no ganó la Alcaldía de Bogotá con la mayoría de los votos, de hecho el porcentaje de personas que lo eligieron corresponde a menos de la tercera parte de los electores ( logró el 32.22% ). Aún así, el sistema electoral colombiano le dio la victoria, victoria legítima y democrática.
Pero así como este sistema le permitió a un candidato llegar a la dirección del Distrito, también le permite a las personas, por la misma vía legítima y demócrata, revocar el mandato dado. Algunos críticos de la revocatoria parecen olvidar que, negarle a los ciudadanos la posibilidad de decir la continuidad o no de un gobierno, es coartarles un derecho.
Si en las urnas el número de personas a favor de la revocatoria es mayor que la cantidad de personas que votaron por Petro, afirmar que impedir la finalización del periodo del alcalde es irrespetar las decisiones democráticas es totalmente falso.
¿Está de acuerdo con la revocatoria?
Descargue el formulario, recolecte firmas y después vote. ¿Aprueba el mandato de Petro? ¡Acude a las urnas y respáldelo!. Que sea la mayoría la que decida.